NEGROS: Colonización y Selección Argentina
¿Por qué no hay negros en la Selección Argentina?
La pregunta de por qué la Selección Argentina tiene históricamente muchos menos futbolistas afrodescendientes que algunas selecciones europeas (como Francia, Inglaterra o Países Bajos) no puede responderse mirando únicamente las convocatorias actuales. La diferencia tiene una explicación histórica y demográfica mucho más profunda. Argentina tuvo una importante presencia africana y afrodescendiente desde el período colonial, pero esa población disminuyó proporcionalmente durante los siglos XIX y XX y, al mismo tiempo, fue progresivamente invisibilizada en los relatos sobre la construcción de la identidad nacional.
La esclavitud existió en el territorio que hoy es Argentina y Buenos Aires fue un importante punto de entrada y redistribución de personas africanas esclavizadas. Su peso demográfico llegó a ser significativo en determinadas regiones. Un documento oficial sobre afrodescendencia señala que el Censo de Vértiz de 1778 registró proporciones superiores al 30% de población africana y afrodescendiente en provincias como Santiago del Estero, Catamarca, Salta, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires. La presencia africana, por lo tanto, estuvo lejos de ser marginal.
La abolición fue un proceso gradual. La Asamblea del Año XIII estableció la libertad de vientres en 1813 y la Constitución de 1853 consagró la abolición de la esclavitud, aunque el proceso de emancipación había comenzado anteriormente mediante distintas formas de manumisión y libertad. Los afrodescendientes, además, participaron activamente en la sociedad argentina y en las guerras de independencia. La historiografía reciente cuestiona precisamente la vieja idea de que simplemente "desaparecieron" y busca reconstruir qué ocurrió con esas comunidades después de la emancipación.
Las guerras del siglo XIX forman parte de esa historia, pero requieren cierta cautela. Personas afrodescendientes integraron las fuerzas militares y participaron en los conflictos de independencia y posteriormente en la Guerra del Paraguay. Las condiciones de mortalidad de los ejércitos, las epidemias, las guerras y los procesos de mestizaje contribuyeron a modificar la composición demográfica de esas comunidades. Sin embargo, no existe una explicación única basada en una supuesta eliminación deliberada de la población negra durante las guerras. La desaparición estadística de los afroargentinos fue un proceso mucho más complejo.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX apareció otro elemento decisivo: la transformación demográfica producida por la inmigración europea. Entre 1870 y 1929 llegaron a la Argentina alrededor de seis millones de inmigrantes europeos y más de tres millones se radicaron definitivamente en el país. Italianos y españoles fueron particularmente numerosos. Esa inmigración modificó profundamente la composición demográfica y cultural de la Argentina.
Al mismo tiempo, se consolidó un proyecto de nación que otorgaba un lugar privilegiado a la inmigración europea. La propia documentación oficial sobre afrodescendencia reconoce que durante el último cuarto del siglo XIX comenzó a construirse una idea de progresivo "emblanquecimiento" de la sociedad argentina. Las identidades africanas e indígenas fueron perdiendo visibilidad dentro de los relatos nacionales, mientras la Argentina moderna comenzó a imaginarse cada vez más como una nación de origen europeo.
Eso no significa que los afroargentinos hayan desaparecido. Significa que durante mucho tiempo fueron poco registrados y poco reconocidos. Durante décadas, los censos nacionales no incorporaron de manera sistemática la identificación afrodescendiente. Recién el Censo del Bicentenario de 2010 volvió a preguntar específicamente por la ascendencia afrodescendiente. En esa medición, 149.493 personas se reconocieron como afrodescendientes. Las estimaciones actuales son más amplias porque incluyen distintas formas de identificación y ascendencia.
El fútbol reprodujo parcialmente esa historia. Argentina no estuvo completamente ausente de jugadores afrodescendientes: los tuvo desde las primeras décadas de la Selección. El caso más emblemático es Alejandro de los Santos, futbolista nacido en Entre Ríos que debutó con Argentina en 1922. Disputó cinco partidos entre 1922 y 1925 y fue campeón del Sudamericano de 1925, torneo que actualmente conocemos como Copa América.
De los Santos es particularmente importante porque demuestra que la presencia de futbolistas negros en la Selección Argentina no es un fenómeno reciente. También existieron otros jugadores con ascendencia africana, entre ellos José Ramos Delgado y Héctor "Chocolate" Baley. Por eso, decir que Argentina "nunca tuvo negros" en su Selección es históricamente incorrecto. Lo que existe es una presencia mucho menos numerosa que en algunas selecciones europeas contemporáneas.
Baley representa otro capítulo fundamental. El arquero, nacido en Ingeniero White, tenía ascendencia paterna senegalesa y formó parte del plantel argentino campeón del mundo en 1978. También integró la Selección que disputó el Mundial de España 1982. Su historia demuestra nuevamente que la presencia afrodescendiente existe dentro de la tradición futbolística argentina, aunque haya quedado muchas veces relegada de la memoria colectiva.
La comparación con Francia permite entender mejor la diferencia. Francia construyó, durante los siglos XIX y XX, un enorme imperio colonial que incluyó extensos territorios africanos y caribeños. Los procesos de descolonización posteriores estuvieron acompañados por migraciones hacia la metrópoli. Por eso, la Francia contemporánea tiene una población de origen africano considerablemente mayor que la Argentina y una selección nacional en la que esa diversidad demográfica se refleja naturalmente. No se trata simplemente de que Francia "busque más jugadores negros": su sociedad es demográficamente diferente.

Lo mismo ocurre, con matices, en Inglaterra, Países Bajos, Bélgica o Portugal. Sus historias coloniales, migratorias y demográficas generaron sociedades mucho más diversas en términos de origen africano y caribeño. La Selección Argentina, en cambio, surge de una sociedad cuya composición fue profundamente transformada por la inmigración europea masiva y donde la población afrodescendiente representa una proporción mucho menor.
También hay que separar dos cuestiones: la cantidad de afrodescendientes que existen en la sociedad y la cantidad que llega al fútbol profesional. No existe evidencia suficiente para afirmar que la Selección Argentina excluya sistemáticamente a jugadores negros por su color de piel. De hecho, los casos históricos de De los Santos, Ramos Delgado y Baley muestran que futbolistas de ascendencia africana pudieron alcanzar la máxima categoría. Para explicar la composición actual hay que mirar primero la estructura demográfica general del país y la disponibilidad relativa de jugadores.
El caso de Alejandro de los Santos, sin embargo, abre una discusión interesante sobre la discriminación. Existen testimonios familiares y versiones historiográficas que sostienen que su ausencia del Mundial de 1930 pudo estar relacionada con su color de piel. Esa explicación no está documentalmente demostrada de manera concluyente, por lo que debe presentarse como una hipótesis y no como un hecho establecido.

En definitiva, la escasa presencia visible de futbolistas negros en la Selección Argentina no puede explicarse con una sola teoría. Es el resultado de una historia demográfica particular: una importante presencia africana durante la etapa colonial, la emancipación, las guerras y epidemias del siglo XIX, los procesos de mestizaje, la inmigración europea masiva y la construcción de una identidad nacional fuertemente asociada a Europa. A eso se suma una larga invisibilización estadística y cultural de la población afroargentina.
